En nuestro artículo anterior nos adentramos en el mundo de la depresión, intentando comprenderla, hicimos un recorrido sobre sus síntomas y metodologías de diagnóstico, hoy en nuestra nueva entrega los llevaremos a conocer la causas y factores de riesgo más importantes.

DESCUBRIENDO LAS RAÍCES DE LA DEPRESIÓN, CAUSAS Y FACTORES DE RIESGO
La depresión, ese oscuro enemigo de la felicidad, afecta a millones de personas en todo el mundo; un nuevo informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la depresión, nos indica que este es un mal que afecta al 4,4 por ciento de la población del planeta. En Colombia, según el mismo informe de la OMS, un 4.7% de los colombianos la sufre (estamos por encima de la media mundial), siendo un 1.5% más común en mujeres que en hombres según datos del Ministerio de Salud, reflejan que, durante el primer semestre de 2023, se reportaron 1.540 suicidios, 18.466 intentos de suicidio. Según datos de Portafolio, en 2020 en Colombia se atendieron 1.300.000 personas por problemas de salud mental y en 2021 ascendió a 1.500.000 personas. (Estos datos no fue posible ampliarlos por problemas de ciberseguridad en la plataforma de SISPRO y SIVIGILA).
La depresión es una carga que enfrentan muchas personas, y los casos de suicidio han aumentado en los últimos años. Aunque cada historia de depresión es única, existen causas y factores de riesgo comunes que pueden arrojar luz sobre esta enfermedad mental. A continuación, exploraremos estas raíces, ofreciendo una visión más profunda, accesible para todos, pero si dejar de lado el rigor técnico especializado.
CAUSAS DE LA DEPRESIÓN
Factores genéticos. La influencia genética en la depresión es innegable y se ha convertido en un área importante de investigación. Los estudios genéticos han identificado múltiples genes que pueden contribuir a la predisposición a la depresión, aunque ninguno de ellos actúa de manera independiente. Estos genes influyen en la regulación de neurotransmisores y la respuesta al estrés. Sin embargo, es fundamental comprender que la genética es solo un componente de la ecuación, y no todas las personas con antecedentes familiares de depresión la desarrollarán.
Desequilibrios químicos. La teoría de los desequilibrios químicos en el cerebro como causa principal de la depresión es un enfoque simplista que ha evolucionado con el tiempo. La realidad es más compleja: se cree que las alteraciones en la serotonina, la noradrenalina y otros neurotransmisores son factores contribuyentes, pero no la causa única. Los avances en la neurociencia sugieren que la depresión implica una interacción compleja entre la química cerebral, la genética, la inflamación y la plasticidad neuronal.
Estrés crónico. El estrés crónico es un desencadenante común de la depresión. Cuando experimentamos estrés prolongado, el cuerpo libera hormonas del estrés como el cortisol, que pueden tener efectos perjudiciales en el cerebro. El estrés crónico también puede afectar la estructura del hipocampo, una región cerebral clave para regular las emociones. Además, el estrés puede llevar a comportamientos autodestructivos como el abuso de sustancias, lo que agrava aún más la depresión.
Trauma y experiencias difíciles. Las experiencias traumáticas en la infancia, como el abuso físico o sexual, tienen un impacto duradero en la salud mental. Estudios muestran que las personas que han experimentado traumas tienen un mayor riesgo de desarrollar depresión en la edad adulta. El trauma puede alterar la estructura del cerebro y provocar cambios en la función de las áreas relacionadas con el miedo y el estrés.
Enfermedades médicas. Las enfermedades médicas crónicas, como el hipotiroidismo, la diabetes y las enfermedades autoinmunes, a menudo se asocian con la depresión. Estas condiciones pueden desencadenar cambios inflamatorios en el cuerpo que afectan negativamente el cerebro. Además, lidiar con una enfermedad crónica puede ser emocionalmente agotador, lo que contribuye a la aparición de síntomas depresivos.
Estos factores, aunque se describen por separado, a menudo interactúan de manera compleja en la etiología de la depresión. Comprender la naturaleza multifacética de la depresión es esencial para desarrollar enfoques de tratamiento más efectivos y centrados en el individuo. La investigación continúa arrojando luz sobre las complejidades de esta enfermedad, ofreciendo esperanza a aquellos que luchan contra ella.

FACTORES DE RIESGO DE LA DEPRESIÓN
La depresión es una enfermedad compleja que puede afectar a cualquier persona, pero ciertos factores de riesgo aumentan la probabilidad de su desarrollo.
Edad y género. La edad y el género juegan un papel importante en el riesgo de depresión. Las investigaciones han demostrado que las tasas de depresión tienden a ser más altas en personas jóvenes y en mujeres. Esto puede deberse a cambios hormonales en la adolescencia y la menopausia, así como a las presiones sociales y las expectativas de género. Sin embargo, la depresión no es exclusiva de ningún grupo y puede afectar a personas de todas las edades y géneros. Además, se ha observado que los adultos mayores también tienen un riesgo significativo de depresión, especialmente aquellos que enfrentan problemas de salud crónicos o la pérdida de seres queridos. La soledad y el aislamiento social en la vejez pueden contribuir a la depresión.
Historial personal. Si has experimentado episodios previos de depresión, tienes un riesgo más alto de padecerla nuevamente en el futuro. La depresión a menudo se presenta en episodios recurrentes. Esto puede deberse a factores genéticos, cambios en la química cerebral a lo largo del tiempo o la presencia de factores desencadenantes recurrentes en la vida de una persona. Es importante destacar que cada episodio de depresión puede aumentar la gravedad y la duración de los futuros episodios si no se abordan adecuadamente. La prevención y el manejo adecuado son esenciales.
Consumo de sustancias. El abuso de sustancias, como el alcohol, las drogas ilícitas o los medicamentos recetados, aumenta significativamente el riesgo de depresión. El consumo de sustancias puede alterar la química cerebral, lo que puede conducir a la depresión y agravar sus síntomas. Además, las personas que luchan con la adicción a menudo experimentan problemas sociales, financieros y legales, lo que aumenta aún más la carga emocional y el riesgo de depresión. La relación entre la depresión y el abuso de sustancias es bidireccional, lo que significa que la depresión también puede llevar al abuso de sustancias como una forma de automedicación para aliviar el malestar emocional.
Aislamiento social. La falta de apoyo social y conexiones significativas puede aumentar la vulnerabilidad a la depresión. Las personas que se sienten aisladas o solitarias a menudo carecen de un sistema de apoyo emocional que les ayude a lidiar con el estrés y las dificultades de la vida. El aislamiento social puede ser especialmente perjudicial en situaciones de pérdida, como la jubilación, la separación o el duelo. La tecnología moderna también puede contribuir al aislamiento, ya que las interacciones en línea a menudo no pueden reemplazar la satisfacción emocional y la conexión interpersonal que proporcionan las relaciones cara a cara.
Falta de ejercicio y nutrición inadecuada. Un estilo de vida sedentario y una dieta pobre pueden influir en la depresión. El ejercicio regular libera endorfinas, neurotransmisores que mejoran el estado de ánimo, y promueve la salud cerebral. Por otro lado, una dieta equilibrada proporciona los nutrientes necesarios para el funcionamiento óptimo del cerebro. La falta de actividad física y una alimentación deficiente pueden contribuir a problemas de salud como la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares, que a su vez aumentan el riesgo de depresión. Además, la depresión a menudo conduce a hábitos poco saludables, como la falta de interés en el ejercicio y la alimentación desequilibrada, creando un ciclo negativo.
Aculturación. La adaptación a una nueva cultura, especialmente en el caso de inmigrantes o personas que han cambiado de entorno cultural, puede ser un factor de riesgo para la depresión. La presión de asumir nuevas normas, valores y expectativas puede generar estrés y sentimientos de aislamiento. Las barreras lingüísticas y la discriminación también pueden contribuir a la depresión en personas que se están adaptando a una cultura diferente. El apoyo social y el acceso a servicios de salud mental culturalmente sensibles son esenciales para mitigar este riesgo.
Desplazamientos. Las personas que han experimentado desplazamientos forzados, ya sea debido a conflictos armados, desastres naturales u otras razones, están en mayor riesgo de desarrollar depresión. La pérdida de hogar, comunidad y seguridad puede tener un impacto devastador en la salud mental. La falta de acceso a servicios de salud mental durante situaciones de desplazamiento también agrava el riesgo de depresión y otras enfermedades mentales. Abordar las necesidades de salud mental de las personas desplazadas es fundamental para mitigar este riesgo.
Vulnerabilidad económica. La situación económica precaria, el desempleo y la inseguridad financiera son factores de riesgo significativos para la depresión. Las dificultades económicas pueden provocar estrés crónico y preocupaciones constantes sobre el futuro, lo que aumenta la carga emocional. La falta de recursos financieros también puede limitar el acceso a la atención médica y a los tratamientos para la depresión, lo que agrava aún más la situación. Es importante destacar que la depresión puede afectar la capacidad de una persona para mantener un empleo, creando un círculo vicioso de estrés económico y depresión.
Estos factores de riesgo no operan de manera aislada y pueden interactuar entre sí, lo que hace que la comprensión de la depresión sea aún más compleja. Es importante reconocer que la depresión es una enfermedad que puede afectar a cualquiera, y la identificación de estos factores de riesgo es crucial para la prevención y el tratamiento efectivo.
En los próximos artículos, caminaremos por este duro sendero abordando otras aristas de la depresión y cómo puedes ayudarte o ayudar a otras personas a empezar a sanar desde adentro. Juntos, es nuestro compromiso para logar una vida más saludable y feliz.
REFERENCIAS
López, J. (2019). Avances en la investigación de las causas y factores de riesgo de la depresión. Revista de Psicología Clínica, 24(3), 201-220.
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Organización Panamericana de la Salud. (2020). Salud mental en las Américas, 2020: Ampliando la cobertura de salud mental en un contexto de crisis económica. https://iris.paho.org/bitstream/handle/10665.2/52079/9789275320286_spa.pdf
Pontificia Universidad Javeriana. (s.f.). Mental, punto de apoyo: ¿Qué es la resiliencia y cómo desarrollarla? Recuperado de https://www.javeriana.edu.co/mentalpuntodeapoyo/?p=281
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